El valor de las rutinas entre el año y los dos años

Más movimiento, más estímulos, más necesidad de orden: Entre el año y los dos años todo se acelera: caminan, exploran, quieren tocarlo todo y comienzan a comprender mucho más de lo que pueden expresar. Aunque parezca contradictorio, cuanta más libertad y movimiento tienen, más necesitan rutinas que les den contención y seguridad.

Las rutinas no son horarios estrictos ni exigencias. Son pequeños acuerdos diarios que ayudan a anticipar lo que viene y a reducir el estrés, tanto para ellos como para los adultos.

 

¿Por qué las rutinas son tan importantes en esta etapa?
  • Les dan seguridad emocional.
  • Disminuyen la frustración y el llanto.
  • Ayudan a regular el sueño y el apetito.
  • Ordenan el día sin necesidad de controlar todo.

Cuando un niño sabe qué viene después, se siente más tranquilo.

Rutinas simples que sí funcionan

Rutina de la mañana

  • Despertar sin apuro.
  • Cambio de pañal y ropa.
  • Desayuno en un espacio conocido.

No tiene que ser igual todos los días, pero sí similar.

 

Rutina de comidas

  • Comer en el mismo lugar.
  • Avisar antes: “vamos a lavarnos las manos y comer”.
  • Tiempo suficiente, sin apurar.

Rutina de higiene y cambio
Los cambios de pañal se vuelven más rápidos y dinámicos. Tener todo a mano evita tensiones innecesarias.

👉 Pañales flexibles y wipes suaves ayudan a que el cambio sea rápido y sin incomodarlos.

Rutina de cierre del día

  • Baño corto o lavado de manos y cara.
  • Pijama.
  • Luz más baja.
  • Cuento o momento tranquilo.

Rutina no es rigidez

Habrá días distintos, salidas, visitas y excepciones. Y está bien.
Lo importante es que la estructura general se mantenga, aunque los detalles cambien.

 

Tip Tutte

Las rutinas se construyen de a poco. No busques perfección: busca repetición, calma y flexibilidad.